sábado, 27 de noviembre de 2010

Tratáme bien!

Las relaciones son complicadas, ¿quién dijo que son sencillas?. Y entre un hombre y una mujer lo son aún más.
Muchas veces pasa que cuando dos personas se conocen y no están buscando lo mismo, sufren y terminan esa relación.
Pueden haber malentendidos, como cuando una mujer pretende algo más que unos encuentros efímeros, o cuando un hombre no ve esa actitud fácil que quiere de una mujer, o viceversa. Es decir, muchos quieren algo serio y otros diversión y distención. Y ahi todo se complica, ¿no es cierto?.
Las mujeres en ese caso creen que ellos son sólo animales que buscan una hembra para complacerse y sentirse "hombres", alardiando todas sus "conquistas". Y los hombres creen que ellas son histéricas y zorras, que no saben apreciar lo que un verdadero macho puede hacer para complacerlas, o que son unas cualquiera.
Y al no estar buscando lo mismo, pueden haber distintas situaciones.
Imaginen que un hombre y una mujer se conocen y sólo quieren sexo, seguramente la van a pasar bien, ¿no?. ¿Por qué? Porque ambos buscan lo mismo. La mujer está dispuesta a dejarse llevar y el hombre también. Asique el terreno sentimental queda fuera.
Distinto sería si un hombre y una mujer se conocen, tienen sexo, pero a la mujer le interesa conocerlo más, y en cambio al hombre no. O viceversa.
Ambos no buscan lo mismo. Y dependiendo de cada caso cualquiera de los dos se sentirían usados, manipulados y engañados.
Pero creo que el trato acá es muy importante, y la forma en que cada uno de nosotros nos tratamos puede generar un problema o bien no.
Es decir, me parece que los hombres nos tienen que tratar como lo que verdaderamente somos, mujeres. Aquellas que tenemos una sencibilidad diferente, una forma de pensar mucho más metódica, intuitivas, con esa imagen virginal y aspecto tierno, y muchas otras características bien atribuidas. No como algo que los va a satisfacer, con cuerpos perfectos, mentalidad cero.
Pensar asi está muy mal.
Desde hace tiempo que las mujeres son desvalorizadas. Hoy en día, los medios de comunicación por ejemplo, las muestran como personas que se someten a gran parte de burlas, fáciles, con cuerpos perfectos que pasan por cirugías, y que sólo se interesan en belleza, en la casa, y en su vida de manera egoísta y trepadora.
De esta manera denigran a la verdadera imagen de la mujer y "venden" algo que no es.
Y volviendo al tema principal de que las relaciones son complicadas, tanto el hombre como la mujer deben tomar en cuenta que cada uno se necesita, sea por saciar sus necesidades o por encontrar el amor, siempre se necesitan. Y si alguna vez se sintieron usados o con el papel de estúpidos es porque esas personas no son las indicadas para su vida. Cada uno tiene que saber qué siente y qué está buscando de la otra persona. Y si no resultó como lo esperaban, no perderse en que "todos los hombres son iguales" o "todas las mujeres son iguales", porque ¿saben una cosa? No lo son. Ninguno es igual, no hay un prototipo, porque cada persona se relaciona y acciona diferente. Si les pasó siempre lo mismo no crean que les va a pasar otra vez.
Una vez me dijeron que las cosas que uno busca, las encuentra cuando menos las espera, y todo ese esfuerzo termina con una gran alegría.
Quién sabe, ¿no?

martes, 23 de noviembre de 2010

Espíritu infantil

Cuando a un hombre le gusta mucho una mujer suele comportarse de una manera muy particular.
Trata de llamarle la atención a toda costa y una vez hecho esto se encuentra totalmente desnudo.
Es decir, se muestra de una manera auténtica, espontánea, entusiasmado, inquieto, como un niño.
Trata de demostrarle todo lo que sabe hacer, le cuenta sus inquietudes, su vida, lo que tiene, le cuenta lo que le pasa, lo que siente, no saben disimular sus sentimientos. Son totalmente ingenuos y frágiles, como los niños.
Todos estos comportamientos se transforman en un conjuto de ternura que, dependiendo de la mujer si también le gusta, la transforma como la adulta que se enternece a tal niño de ojos brillosos llenos de estupefacción.
Esa adulta puede malcriarlo (hacer todo lo que al niño le guste hacer), educarlo (ponerle los límites cuando sean los momentos adecuados).
Me gustan mucho los hombres, y si hay algo que me encanta de ellos, es esto, su espíritu infantil. Ese espíritu que sin él nosotras no reaccionaríamos, sea de mala o buena manera.
Cada hombre es diferente, pero todos en cierta parte necesitan de una mujer que los cuide, ame, entienda y sea compañera. Que los mimemos y les pongamos a la vez límites, seamos como ese balance perfecto que sabemos hacerlo bien, porque ellos se dejan llevar mucho más que las mujeres.
Ellos necesitan de una mujer que los impacte con su belleza, pero también con su actitud, estar dispuestas a compartir y entender su manera de ver las cosas, respetando sus pensamientos pero hacerles saber nuestros ideales.
Compartir ambos de la misma manera el sentimiento de ser dos almas libres que al compás de la música del amor, bailan juntos.