miércoles, 30 de diciembre de 2009

Sintoniza TU radio

No me interesa decir si estoy o no curtida en la vida, si tengo muchos problemas, si la manejo bien o mal todas las cosas que me suceden.

Pero hoy la verdad que lo asumí. Me dí cuenta que no digo ni demuestro las cosas que me duelen. Tal vez sí diga las cosas que me molestan, eso se los puedo asegurar, pero nunca demuestro las cosas que me duelen.

Me hago creer a mi misma que eso no me duele, que no me afecta, que para mi esas personas se pueden ir al carajo, pero la verdad es que no.
Soy una almendra, que nada me duele, nada me afecta. SOY DURA. Si, soy dura por fuera, pero por dentro los sentimientos se me revolucionan a más no poder.

Y me guardo todo, pero claro, levanto la mirada como si a mi eso no me doliera, no me importara.
¡ Las pelotas! ¡ Si me duele! Tanto que a veces me estanco en un montón de cosas.
¿Y después? ¿ qué pasa después ? Empiezo a maquinar, y no me doy cuenta por qué es, ¡ si a mi no me pasa nada! Pienso, pienso, pienso. Y solita voy, como dicen Las Pelotas.

Pasa, que justamente, me pasan cosas. Y muchas de ellas me duelen.
Nunca lo asumo, no me muestro vulnerable con nadie, porque sé que si lo hago puedo quebrarme en mil pedazos, como un cristal.

Hay muchas personas que no saben qué es lo que me duele, es más, no se enteran de nada, porque ¡claro! soy una almendra.
Y todo esto después cobra su precio. Y es una mierda ser así.

Pero hoy lo asumí.


A mi las cosas me importan, no me chupa todo tres carajos como a veces aparento, digo eso como mecanismo de defensa.
Por eso hoy sintonicé MI RADIO, sintonicé conmigo misma, y de a poco lo voy haciendo, de a poco eh.

Si sos como yo te digo que sintonices tu radio, y escuchala, porque no hay nada mejor que sintonizar con uno mismo y poder cantar todo eso que te pasa.





martes, 29 de diciembre de 2009

Cómo nos cuesta eh

La otra vez se me vino a la cabeza algo que había hablado con mi amiga Borboleta un día que vino a mi casa a tomar mates.
Como de costumbre, nos juntamos a tomar mates y hablar de la vida, ya sea en una casa o en un lugar verde, pero siempre reflexionamos juntas, filosofamos, hilvanamos ideas.
Ese día, hablando de varias cosas, dijo algo interesante : "qué loco ¿no?, el ser humano sabe cuáles son las cosas que lo hace feliz, y sin embargo, no las hace".
Es verdad, el ser humano no es boludo, para algo tiene un cerebro y capacidades, y sin embargo eso que lo hace feliz no lo toma como opción, ya sea por miedo, por el que dirán, pero siempre hace todo menos lo que lo hace feliz. Ojo, me refiero a aquellas cosas que sabés que las podés hacer y no las hacés.
Yo sé las cosas que me hacen feliz, y sin embargo no las hago, no las busco, no hago nada por ser feliz, porque me agarra a veces miedo, porque soy boluda, por lo que sea que fuere, pero no lo hago.
Parece una boludez, pero me hace feliz escribir así, y creo que tendría que empezar a hacer todo eso que me hace feliz.
Estoy harta de ser una inconstante de mierda, de tener ideas y no ponerlas en práctica.
Sé que hay algo en mí que está a punto de ser explotado. No soy boluda, sé que si me pongo las pilas todo eso que quiero lo puedo realizar, obtener, concretar.
Pero me dejo engañar, porque todo este tiempo estuve atrofiada, todas mis cualidades, mis pensamientos, mis ideas, mi imaginación, visión, aspiraciones, creatividad, todo eso y más están atrofiados.
Una vez alguien me dijo que la diferencia del ritmo que tienen los indígenas africanos y nosotros es que ellos no tienen el ritmo atrofiado, nosotros si. Están en contaste movimiento y baile desde que nacen, porque sus madres los estimulan, realizan sus actividades bailando y cantando todo el tiempo, viven en la pobreza, con muchisimos problemas y sin embargo no se olvidan de la alegría, la esperanza. Nosotros también tenemos ritmo, pero no lo demostramos.
Estamos tan preocupados por llegar al trabajo, a la facultad, a realizar nuestras tareas que nos olvidamos del ritmo, la música en nuestras vidas.




Aunque parezca mentira la música es importante en nuestras vidas, mas allá de que nos mueve el cuerpo, nos mueve también el espíritu, el alma, nuestro ser, el corazón.
Me di cuenta que sin música no puedo vivir, por eso siempre cuando estoy en mi casa prendo la radio si o si, o escucho algún cd o en la computadora. Y si no tengo música a mi alrededor canto (ya sé que soy malísima haciendolo), o tarareo alguna canción, o se me viene alguna a la mente. Pero duro muy poco sin música, siempre termino haciendo estas últimas cosas.
Soy libre, no estoy atada a nada ni a nadie.
Yo no quiero estar más atrofiada, quiero RITMO.
Y ¿ustedes?