No me interesa decir si estoy o no curtida en la vida, si tengo muchos problemas, si la manejo bien o mal todas las cosas que me suceden.
Pero hoy la verdad que lo asumí. Me dí cuenta que no digo ni demuestro las cosas que me duelen. Tal vez sí diga las cosas que me molestan, eso se los puedo asegurar, pero nunca demuestro las cosas que me duelen.Me hago creer a mi misma que eso no me duele, que no me afecta, que para mi esas personas se pueden ir al carajo, pero la verdad es que no.
Soy una almendra, que nada me duele, nada me afecta. SOY DURA. Si, soy dura por fuera, pero por dentro los sentimientos se me revolucionan a más no poder.
Y me guardo todo, pero claro, levanto la mirada como si a mi eso no me doliera, no me importara.¡ Las pelotas! ¡ Si me duele! Tanto que a veces me estanco en un montón de cosas.
¿Y después? ¿ qué pasa después ? Empiezo a maquinar, y no me doy cuenta por qué es, ¡ si a mi no me pasa nada! Pienso, pienso, pienso. Y solita voy, como dicen Las Pelotas.
Pasa, que justamente, me pasan cosas. Y muchas de ellas me duelen.
Nunca lo asumo, no me muestro vulnerable con nadie, porque sé que si lo hago puedo quebrarme en mil pedazos, como un cristal.
Hay muchas personas que no saben qué es lo que me duele, es más, no se enteran de nada, porque ¡claro! soy una almendra.
Y todo esto después cobra su precio. Y es una mierda ser así.
Pero hoy lo asumí.

A mi las cosas me importan, no me chupa todo tres carajos como a veces aparento, digo eso como mecanismo de defensa.
Por eso hoy sintonicé MI RADIO, sintonicé conmigo misma, y de a poco lo voy haciendo, de a poco eh.
Si sos como yo te digo que sintonices tu radio, y escuchala, porque no hay nada mejor que sintonizar con uno mismo y poder cantar todo eso que te pasa.
