La verdad es que tengo varios blogs y no uso ninguno, soy algo así como una capitalista blogger.
¿ A qué venía esto? Ah si, resulta que estaba paseando por unos de mis blogs e inconcientemente cuando quise entrar por gmail puse la dirección y contraseña de este blog, cuando entré me sorprendí, tal vez el destino quiso que nos volvamos a reecontrar después de un largo tiempo además de que no dormí casi nada y no entiendo nada, (eso también pudo haber sido una de las otras razones).
"Si lo que quieres es vivir cien años, deja pasar la tentación". Eso que dice Joaquín Sabina, digamos que me quedó en la cabeza hace una semana cuando me puse a escuchar temas de él. ¿Y viste cuando una frase se te queda pululando por la mente y en distitos momentos del día te avasalla? Bueno, me pasó eso.
Interesante es, al decir verdad, esto que dice Sabina. Dejar pasar la tentación para poder vivir mejor, no tener problemas, eso conlleva a que uno no se haga mala sangre, no sufra, se sienta mal y no cargue con eso en la salud (¿todo es cuepo-mente en la vida, verdad?). Lo más sintetizado posible.
¿Pero qué pasa cuando la tentación la tenés cara a cara? Eso que sabés que es tan atractivo, interesante, deseable. Porque claramente la tentación podríamos considerarla como algo referido al deseo, aquello que ante la falta se quiere, hasta se podría llegar a decir, se necesita.
Está ahi, en frente tuyo, mirándote, sonriéndote, y diciéndote, hola acá estoy, yo sé lo que vos pensás. Si, es muy manipulador e ingenioso aquello. Ahh es tremendo.
¿Se puede manejar esa situación? Raramente si. O no.
Ahi te quiero ver, en esa situación. ¿Sabés qué, no? Ahora si la superás sos totalmente y exclusivamente Gardel y te aplauden todos. Pero en el fondo, tal vez, ahi dónde se esconde la desdicha y la incredulidad, vos hubieras querido hacer algo con aquella tentación. Y ahi empieza tal vez el malón de pensamientos, cagaste. Le entrás a dar sin parar a la cabeza, pensando y repensando las cosas, los por qué, los cómo y el qué. Te ponés de mal humor, tenés ganas de irte corriendo hacia eso e implorarle su atención.
PERO, gracias Dios, tenés cerebro viste. Si, ese órgano espectacular que es una genialidad del ser humano. Comenzás en ese momento a repensar, pero en el para qué. Te das cuenta de que al fin y al cabo, no es más que una tentación, justamente. Te va a satisfacer momentáneamente y una vez finalizado el hecho te quedarás como un nene asombrado con un tinte de desilución, que al fin y al cabo sólo quería algo totalmente contrario.
Y es asi como decis, quiero vivir cien años, pero no voy a tomar pastillas para no soñar, voy a soñar lo que realmente quiero soñar y lo voy a cumplir. Esos sueños que terminan siendo realidad.
Au revoir!